Clara Celinda Mosquera Vasquez

Friday, July 01, 2005

EL DILEMA DE LA PÍLDORA

En las últimas semanas, en nuestro país, se han desatado múltiples discusiones en relación a la decisión de la Ministra de Salud de incluir “la píldora del día siguiente” en los programas sociales de planificación familiar. Mientras que los sectores liberales están a favor de dicha decisión en el entendido que ello disminuiría notablemente la elevada tasa de abortos practicados en el país, los sectores más conservadores no han dudado en tildarla de abortiva, a pesar que la píldora en cuestión se viene comercializando desde hace varios años.

Dejando de lado polémicas de índole médico y/o religioso, quiero trasladar esta discusión al ámbito del derecho para ver si realmente “la píldora del día siguiente” atenta contra algún derecho protegido por nuestra legislación y de ser así, determinar si su uso es legal o no.

En primer lugar habría que señalar la función de la píldora. Los especialistas indican que la controvertida pastilla dificulta que el espermatozoide fecunde al óvulo: por un lado, porque impide la salida del óvulo, y por el otro, porque hace que el moco cervical se torne espeso, imposibilitando que los espermatozoides asciendan por el cuello uterino. Es decir no hay fecundación y mucho menos concepción.

Hay que anotar que los procesos de fecundación y concepción son distintos: mientras la fecundación define el momento de la unión del óvulo y el espermatozoide, la concepción comprende el momento en que el producto se implanta en el útero.

Veamos ahora lo que dice nuestra legislación al respecto. La Carta Magna en su artículo primero protege al concebido, señalando que es sujeto de derecho para todo cuanto le favorece, es decir, goza de todos los derechos, incluyendo obviamente el derecho a la vida.

El Código Civil por su parte adopta similar posición en su artículo 1°, pero añadiendo además que la vida humana comienza con la concepción. En tanto el Código de los Niños y Adolescentes en su artículo I del Título Preliminar establece que el Estado protege al concebido para todo cuanto le favorece, y añade en el artículo 1° que todo niño y adolescente tienen derecho a la vida desde el momento de la concepción.

Es decir, para nuestra legislación (estemos o no de acuerdo) no se puede hablar de inicio de la vida humana antes de la concepción, sino sólo y exclusivamente a partir de ella. Por tanto no protege el proceso de la fecundación tampoco a los gametos (óvulos y espermatozoides) en forma independiente, se puede concluir por ello que el uso de “la píldora del día siguiente” en nuestro país no viola el ordenamiento legal.

Sin embargo, considero que la protección a la vida humana por parte de la legislación peruana debería ser más amplia debido a que como bien señalan los especialistas la vida humana no comienza con la implantación del producto en el útero de la mujer sino mucho antes, con la fecundación; es decir, desde el momento de la unión de los gametos estamos frente a una nueva vida, dotada de su propia información genética que la hace diferente a la de los demás. Una protección de este tipo impediría que se atente contra la vida de los embriones y que sean sometidos a tratamientos que atentan contra la dignidad humana, como sucede en el caso de los bancos de embriones.

Los gametos en forma independiente no significan vida en sí mismos salvo que se unan, es más, la píldora del día siguiente tampoco los elimina, lo único que hace es impedir su unión. Sin embargo no puedo dejar de señalar que desde un punto de vista ético resultan cuestionables algunos malos usos que se hacen de ellos, comercializándolos o sometiéndolos a experimentación.

Considero pues que una discusión sobre la defensa de la vida en nuestro país no debería comenzar por el uso de “la píldora del día siguiente” pues su empleo, como lo hemos demostrado no es ilegal; más bien debería tomarse conciencia del tratamiento a la vida humana que se da en los bien montados bancos de embriones, donde centenares de éstos son eliminados regularmente, sin que nadie diga nada.

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