Clara Celinda Mosquera Vasquez

Friday, July 01, 2005

EVA JOLY: EJEMPLO DE JUEZ A SEGUIR

Hace un par de meses llegó a mis manos un texto de la ex Magistrada francesa de origen noruego Eva Joly, titulado “Impunidad. La corrupción en las entrañas del poder” (FCE, Buenos Aires, 2003), el que ha causado en mí grata impresión como mujer y como Juez.

El texto contiene un relato relacionado a las investigaciones llevadas por Joly por el lapso de seis años que descubrieron un caso de corrupción bastante sonado vinculado a la empresa petrolera Elf (“caso Elf”), donde existían no sólo intereses económicos de por medio sino también intereses políticos, y cuyas conclusiones llevaron a prisión a empresarios y políticos.

Para tener una idea de la importancia de la empresa Elf cabe señalar que tenía sucursales en 100 países, con más de 800 filiales, contaba con 90 000 empleados, y con facturaciones anuales superiores a los 30 mil millones de dólares.

Su trabajo ocasionó que la vida de Joly, antes apacible, se vea de pronto sacudida por amenazas e intimidaciones, presiones desde el mismo interior de la administración de justicia francesa, ataques a su honor, los que conforme avanzaban sus investigaciones se acentuaban, pero sin que eso significase que retroceda ni mucho menos, como ella misma dice, “que el miedo se apodere de mi vida”.

Incluso un usual viaje de retorno a su casa en el tren suburbano comenzó a significar un peligro para ella, por lo que se ve obligada a pedir protección policial por unas semanas, las que se convertirían en seis años debido a lo delicado de sus investigaciones y a las continuas amenazas.

Pero este texto no es un simple relato de experiencias de una Magistrada anticorrupción, sino que se convierte en un valioso material bibliográfico que nos muestra la lucha de una mujer de leyes por llegar a las entrañas de la corrupción poniendo en riesgo incluso su propia vida. No en vano afirma que “No está escrito en ninguna parte del código de derecho procesal que un juez tenga que soportar en el ejercicio de sus funciones ser el blanco de rumores constantes, de escuchas telefónicas indiscriminadas o de “consejos” manifiestamente mafiosos. Nadie le pide, al prestar juramento, que deba tener miedo al abrir la puerta. Ni que tenga que aguantar impasible las injurias reiteradas y las manipulaciones de que es objeto”

La lucha contra la corrupción ha pasado de ser un tema nacional para pasar a convertirse en uno de preocupación mundial, se trata de un problema no sólo de personas sino sobretodo de sistemas y ataca tanto el sector público como el privado, por ello la lucha contra ella debe ser constante y debe contarse con la participación tanto del Estado como de la sociedad civil, sector privado y la comunidad internacional.

Nuestro país no es ajeno a este fenómeno, pues salimos de una década caracterizada por ello y que ha llevado que al igual que en otros países tengamos Magistrados anticorrupción, cuyo delicado trabajo muchas veces ignoramos.

Pero la lucha contra la corrupción no sólo debe entenderse como una tarea propia del Poder Judicial sino que además se requiere, entre otras cosas, por ejemplo, de que exista equilibrio de poderes, que se garantice la transparencia en la administración pública, que exista una adecuada selección de funcionarios públicos donde no imperen las recomendaciones, transparencia en las relaciones contractuales de la administración pública, entre otros.

Es necesario además que se den leyes más ágiles para luchar contra la corrupción pues de muy poco sirve que se tenga buenos Magistrados pero que para resolver los procesos de corrupción recurran a leyes muchas veces en exceso formalistas. A esto hay que agregar la escasez de recursos y las limitaciones materiales de los Juzgados Anticorrupción.

A nivel internacional debe buscarse la cooperación internacional a través de convenios que permitan asistencia técnica y la coordinación de políticas anticorrupción entre los estados.

Pero creemos que por sobretodo debe de elegirse como Jueces Anticorrupción a Magistrados capacitados profesionalmente e íntegros moralmente, y dotados además de una valentía a prueba de ataques personales, pues muchas veces son estos ataques los que pueden afectar el libre desempeño de las labores de estos Magistrados. Estamos seguros que en nuestro país existen muchos émulos de Eva Joly, que a pesar de las limitaciones con las que cuenta el Poder Judicial siguen llevando a cabo un trabajo adecuado.

Basta recordar el temple de Joly en los momentos más difíciles de su investigación, pero las amenazas y presiones no fueron lo suficientemente fuertes como para doblegarla pues como ella señala “aunque llegue a titubear, aunque tiemble, aunque dude, aunque a veces me equivoque, no desistiré”.

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